Mostrando entradas con la etiqueta el vikingo de la semana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el vikingo de la semana. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de marzo de 2013

Erik el Rojo, exiliado, explorador y fundador

Erik Thorvaldsson, también conocido como Erik el Rojo -presumiblemente por el color de sus cabellos- es sin duda uno de los vikingos más famosos de los que las sagas han dado testimonio. Sus acciones no solo ayudaron en gran medida a ampliar las fronteras del mundo escandinavo, sino que además sus descendientes continuaron su legado llegando a colonizar Norteamérica.

Erik nació en Noruega alrededor del año 950 dC. Su padre fue acusado de asesinato por lo que tuvo que exiliarse en Islandia, donde Erik se convertiría en un hombre y contraería matrimonio con Thojdhild. Es de suponer que Erik sería un hombre de recursos, posiblemente propietario de una granja y tierras, pero no fue su faceta de granjero lo que le otorgó la fama.
La historia de Erik como vikingo empieza cuando sus sirvientes provocan un deslizamiento de tierra en la parcela de Valthjof, su vecino. Los daños provocados podrían haber sido restaurados a través de un pago o multa, pero un amigo de Valthjof, Eyjiolf el Cruel, se toma la justicia por su mano y mata a los desdichados sirvientes. Erik, ultrajado, decide vengarse y mata a su vez a Eyjiolf, lo que enfurece a sus parientes. Para evitar males mayores, Erik parte hacia la isla de Öxney y construye un nuevo hogar.
Cuando Erik se marcha a construir su nueva casa, deja en prenda a Thorgest sus setstokkr (unas cuentas con significado espiritual) que su padre había traído al exilio desde Noruega. Al terminar el trabajo regresa para recuperarlas pero no tiene éxito. Una vez más, Erik decide tomarse la justicia por su mano y roba de nuevo las setstokkr. Thorgest inicia la persecución que termina en una lucha a muerte. Según las sagas, Erik mata a los dos hijos de Thorgest "y a algún otro hombre".
La situación se deteriora rápidamente y, de un modo muy escandinavo, Erik acude a sus amigos y parientes para enfrentarse a Thorgest, que reúne a su vez a los que le son leales.
Para evitar una pequeña guerra civil se convoca el Thing, la asamblea, que resuelve que Erik debe ser exiliado durante tres años. Esto ocurre alrededor de 982 dC.

Aquí debemos hacer un inciso para aclarar que, aunque la cultura popular suele identificar a Erik el Rojo como el descubridor de Groenlandia, la realidad es que aquellas tierras ya eran conocidas para los escandinavos. Gunnbjörn Ulfsson se vio desviado de su curso durante una tormenta y encontró una tierra deshabitada a la que llamó Gunnbjarnarsker. Posteriormente Snaebjörn Gatli intentó establecer la primera colonia en Groenlandia, pero su aventura terminó de forma desastrosa.
Así pues Erik el Rojo no fue el descubridor de Groenlandia, pero sí fue quien estableció por primera vez una colonia permanente y quien bautizó a la Tierra Verde.

Erik navega hacia la que es una tierra casi desconocida y, por lo que se sabe, deshabitada. Durante los tres años que dura su exilio explora estas tierras y descubre una zona de suelo libre de hielo apto para sustentar una colonia. En la mente de este hombre sin duda valiente y emprendedor se forma un plan para conseguir una tierra de la que ser dueño y donde no vuelva a tener que enfrentarse al exilio. Erik llama a esta tierra Grønland la Tierra Verde, sabiendo que el nombre resultará atractivo a los habitantes de la gélida Islandia.
A su regreso a la Tierra del Hielo, Erik propaga historias sobre la Tierra Verde y la fortuna que hombres valerosos pueden hacer allí. Muchos responden a su llamada, especialmente entre los pobres o los que habían sufrido grandes pérdidas en sus empresas o cosechas. Finalmente una expedición parte para hacer realidad el sueño de Erik Thorvaldsson.
Cabe señalar que, de las 25 naves que zarpan al inicio de la empresa, solo 14 alcanzan Groenlandia. Esto nos puede servir para hacernos una idea de los riesgos que implicaba, aun para navegantes avezados como los escandinavos, un viaje en mar abierto.
En el año 985 se fundan dos colonias: Eystribyggð y Vestribyggð (literalmente asentamiento del este y asentamiento del oeste). Se establecen granjas a lo largo de la costa suroeste de Groenlandia, dado que es la única tierra donde es factible sembrar cultivos. En verano, grupos de hombres armados se aventuran hacia el norte para cazar y traer alimentos y otros materiales de valor como marfil procedente de colmillos de morsa. Erik se erige como jefe de todas esas tierras y se hace acreedor de un gran respeto y una mayor fortuna.

Nuevos pobladores viajan a la las nuevas colonias desde Islandia. Esto supone a largo plazo el desastre, ya que en 1002 una epidemia traída por nuevos colonos azota los asentamientos provocando una gran mortandad. Es aquejado de estas fiebres que Erik el Rojo halla su final. No obstante los asentimientos que fundó sobreviven y prosperan y, si bien es improbable que el desdichado Erik pudiera entrar al Valhalla, sus hazañas le han otorgado la inmortalidad a través de las sagas.

lunes, 25 de febrero de 2013

Harald Hardrada, el último vikingo

Para muchos comentaristas sobre la materia la Era Vikinga finaliza con la fallida ofensiva del rey Harald Hardrada o Harald el Implacable sobre Inglaterra. Si bien sabemos que este rey noruego ya profesaba la fe cristiana, su osada travesía a la cabeza de un ejército escandinavo para reclamar el trono de Inglaterra es para algunos (por influencia de la cultura británica) la última expedición vikinga.
Se estima que Harald III de Noruega, o Harald Sigurdsson, nació alrededor de 1015 dC, aunque sabemos con certeza que murió el 25 de spetiembre de 1066 dC en la Batalla de Stamford Bridge enfrentándose al rey Harold Godwinsson. La historia de este personaje es un buen ejemplo de lo que es ser un buen vikingo: Harald pasó alrededor de quince años como soldado de fortuna en Kiev y luego Bizancio, así que estamos ante un auténtico varego.
Como aspirante al trono de noruega, Harald compartió campo de batalla con otros dos ilustres personajes del mundo escandinavo de la época, su medio hermano Olaf Haraldsson (que sería en años por venir rey de Noruega) y Canuto el Grande, al que se enfrentó en la Batalla de Stikesland (1030 dC) para reclamar el trono de su país, por aquel entonces en manos de los daneses. Fue a raíz de la derrota en Stikesland que Harald tuvo que afrontar el exilio y comenzó su vida de mercenario (algo que es muy frecuente entre los grandes vikingos).
La banda de Harald luchó junto a los rus de Kiev a las órdenes del Príncipe Yaroslav el Sabio y Hardrada ganó renombre y se le dio rango de capitán entre aquellas gentes. Sin embargo, su ambición le lleva en 1034 a Miklagard (la Gran Ciudad) o Constantinopla, donde se unió a la Guardia Varega. Durante este periódo Harald gana una gran experiencia en las acciones de guerra y amasa una considerable fortuna. Finalmente, en 1042 abandona Bizancio hastiado de las intrigas de la corte y regresa a Kiev donde, con la ayuda del Príncipe Yaroslav, planea al fin regresar a Noruega a reclamar sus derechos sobre el trono que ahora está en manos de su sobrino, Magnus el Bueno, que se ha convertido también en rey de Dinamarca.
Magnus no desea luchar contra su propio tío y ofrece a este la posibilidad de compartir el gobierno de su reino. Harald, que conoce los riesgos y costes de una campaña militar, acepta este arreglo y durante un año tío y sobrino actúan como monarcas. Sin embargo, en 1046 Magnus muere y Olaf, casi 16 años después de su fallida campaña anterior, se convierte al fin en el único rey de Noruega.
Es en este tiempo en el que Harald se gana el apodo de implacable: con una fuerza súbita y brutal (y algunos dirían que desproporcionada), el rey aplasta cualquier posible oposición a sus derechos y perfila la unión territorial de la moderna Noruega bajo el mando de un único gobernante. Este es un período de paz y estabilidad y sabemos que incluso se acuñó moneda con la efigie de Harald el Implacable.
Sin embargo, su período en Bizancio ha dado a Harald una perspectiva de lo que supone un auténtico imperio y el antiguo varego decide instaurar su propio feudo en el norte. Es bajo esta premisa que, reclamando el gobierno de Dinamarca, Harald lanza numerosos ataques contra las costas danesas que, aunque exitosos, no le otorgarán la corona que desea. Pero casi al mismo tiempo que Hardrada renuncia a sus aspiraciones al trono danés, en Northumbria se le abre la puerta a convertirse en rey de Inglaterra cuando Tostig Godwinsson, hermano del rey Harold Godwinsson, le jura lealtad dándole un casus belli.
La invasión de Inglaterra empieza como un gran éxito. Los noruegos desembarcan en Northumbria y acaban con el ejército local en la Batalla de Fulford, cerca de York. Lamentablemente, el reinado de Harald encontró un brusco final cuando, en la Batalla de Stamfrod Bridge, una flecha inglesa atravesó su cuello mientras luchaba sin armadura al frente de sus tropas.

Como habéis podido leer este hombre fue todo lo que se espera de un vikingo: monarca exiliado, mercenario, soldado, conquistador y halló la muerte en batalla. Es por esto que muchos le consideran el último rey vikingo, aunque su influencia en el mundo británico (¡Incluso después de muerto!) por el papel que jugaron algunos de sus hombres en la posterior Batalla de Hastings también ha hecho mucho por inmortalizar su nombre.